Hola, hola, hola!!!
REVIVIENDO MI FRASE INMORTAL, quiero saludarles deseando que se encuentren muy bien en compañía de sus seres queridos y/o amistades. Que mis buenos anhelos lleguen hasta ustedes donde quiera que se encuentren.
UNA VEZ QUE HE REPARTIDO LOS SALUDOS, quiero seguir contándoles sobre mi experiencia en la ciudad de Reynosa Tamaulipas donde justo hoy hace 9 días que llegué con tantas ilusiones, con una mochila, un par de jeans desgastados y unas sandalias de hule...
Pues recordarán que en el capítulo anterior les comenté que fui contratado en el lugar donde trabaja mi amigo sobre el Boulevard Hidalgo. Para ser más preciso, en el Restaurante Sirloin Stockade de aquí de Reynosa.
Un bonito lugar donde se come bien, donde se come rico, donde se puede comer mucho...
Y lo digo porque el Restaurante Sirloin Stockade ofrece servicio de Buffette de las 12 del día a las 10 de la noche. De las 6 de la tarde a la hora de cierre, puede usted pagar sólo 98 pesos por adulto y 49 por niño. Por ese costo, puede usted comer lo que quiera y tomar las bebidas que guste. En el Sirloin Stockade le ofrecemos al cliente una extensa variedad de ensaladas, carnes, cortes americanos, sopas, spaguetti, postres, comida china, pan de ajo, hamburguesitas, pizza, tacos de trompo, de cochinita pibil, de chile relleno y deliciosos tacos tapatíos con morrón y cebolla. Para información más detallada sobre todos los productos que tiene para usted el Sirloin Stockade, haga usted click aquí.
PUES BIEN, UNA VEZ HECHA LA PUBLICIDAD que espero que me pague algún día Grupo Refrán, seguiré contándoles sobre mi...
QUIENES me siguen al pie de la letra y no se pierden ningún episodio de esta serie en su cuarta temporada, recordarán que por hacer varios trámites infructuosos, perdí mucho tiempo y aunque tenía pensado comprar algo de comer no lo hice y así regresé con Mireya.
Me imaginé que empezaría a trabajar al día siguiente, pero no fue así y después de organizar mi expediente laboral me dio una playera, una cofia, un cubre boca y me dijo puedes comenzar desde ahora...
Feliz por tener un trabajo, pero muy hambriento y sediento porque sólo habíamos almorzado con mi amigo a las 7 de la mañana y era ya la 1 de la tarde.
Le pregunté a los compañeros si me darían algo de comer a lo que me contestaron que sí, pero que ya más tarde como a las 5. No menos, como a las 6.
CON TODA LA ENERGÍA Y ÁNIMOS EMPECÉ a trabajar aprendiendo un poco de todo mientras mi panza no dejaba de pedirme comida y un poco de agua.
Pasaron algunas horas y le pregunté a mi amigo si podía yo pedir un poco de agua y me dijo que no había, le dije que si me darían de comer y me dijo que más tarde iba a hablar con algún gerente para decirle que yo no había comido antes de entrar y que tenía mucha hambre.
EMOCIONADO POR TENER TRABAJO, por ratos me olvidaba del hambre y la sed.
ERAN LAS 6 DE LA TARDE Y AL VER QUE NADIE me ofrecía ni un plato de arroz habiendo tanta comida ahí, volví a decirle a mi amigo que hablar con quien debía hablar para que me dieran al menos un vaso con agua de la llave.
ENTONCES ÉL SALIÓ DEL ÁREA y habló con alguien, me llamó y en un plato me puso 2 rebanadas de pizza de peperoni que me supieron a la mejor pizza que vende Domino's. Me atreví a tomar un vaso de entre los trastes y fui directo a la estación de los refrescos y las aguas frescas. Me serví menos de medio vaso de agua de jamaica bien fría y sentí que volví a vivir. Luego lo llené bien y me fui la mesa. Ese vaso de agua fue el más deseado y el más sabroso de toda mi vida. *Me enteré más tarde que los empleados no podían tomar agua de ese lugar, pero era tarde, ya estaba en mi panza. *Esa regla fue modificada días después por una de las gerentes que sí nos autorizó tomar agua de una de las estaciones aunque sólo de Jamaica y sólo a la hora de la comida. Gracias a Dios porque a mi me gusta mucho tomar agua en cualquier momento.
Me senté donde mi amigo me dijo y devoré los dos trozos de pizza que mi amigo me había dado. Me terminé el agua y regresé a mi área de trabajo a seguir aprendiendo.
EMPECÉ A CONOCER A LAS CHICAS y chicos que trabajan ahí; Yair el tablajero, William el mesero, Jovita en panadería, Doña Rosy y Yaneth en limpieza, Daniel en la freidora, Félix el Cheff, La Bombón en la cocina caliente, Armando el parrillero, Isaías el supervisor, Karlita la gerente, Luis el lavatrastes, Abigail, Juan el asistente de gerente, Don Víctor un buen gerente, Don Beto el guardia, Etc.
CADA QUIEN EN SU ÁREA y trabajando unidos con el mismo objetivo; Ofrecer productos basados en la frecura, la buena apariencia, el mejor sabor y una excelente calidad.
ESTO QUE LES ESTOY CONTANDO no lo aprendí en un día de trabajo, ni que fuera un genio (aunque poco me falta).
Lo aprendí al cabo de 4 ó 5 días trabajando ahí. Conviviendo con todos, conociendo sus fortalezas y sus debilidades, sus ideas y sus planes, sus porqué sí o por qué no, lo que les gustaba de ahí y lo que no...
RESUMIENDO y para no tener que contarles que hice cada día, les diré que era una misma rutina, llegar a las 9 de la mañana unos días y salir a las 6 de la tarde y entrar otros días a las 3 de la tarde y salir a las 12 de la noche. Si han hecho cuentas, habrán notado que son 9 horas de estar ahí en lugar de las 8 reglamentarias.
Bueno, eso se debe a la falta de organización de los chavos y chavas para empezar a tiempo sus funciones y lograr que coincida con el tiempo de sus horarios. En algunas ocasiones algunos chavos se distraen y pierden la continuidad de sus labores ocasionando esta pérdida de tiempo. Eso nunca fue problema para mi porque siempre había trabajo y eso me mantenía ocupado para que no me entrara la nostalgia de saber que estaba lejos de casa, extrañaba mucho a mi familia, las primeras palabras de mi beba, las preguntas y ocurrencias de mi pequeño, la risa loca de mi esposa, nuestras peleas y diferencias, la desesperación de haber llegado a todo esto y mucho más...
EN FIN, ESTAR HACIENDO ALGO ocupaba mi mente impidiéndome pensar en algo más...
AL SALIR DEL TRABAJO me comunicaba de inmediato con mi familia y me sentía otra vez cerca. Nos mandábamos audios por whatsapp, mensajes y hasta cadenas de emojis.
ASÍ ERA SIEMPRE, los días no eran tan lentos, tampoco eran muy rápidos...
CUANDO había muchos clientes sobre todo sábado y domingo, estábamos más ocupados manteniendo la barra de nuestra área siempre completa con lo que debía haber en cada horario.
De 12 del día a 6 de la tarde había costillas en adobo, naturales y a la BBQ, carne de res, cerdo o pollo, taquitos, hamburguesitas, Pizza, Etc.
Nuestra función en el turno de la mañana era preparar todo para abrir a las 12 del día y en el turno de la tarde nos tocaba cerrar el establecimiento y lavar todos los utensilios, pisos, hornos, refrigeradores y guardar los ingredientes sobrantes en su lugar.
La verdad el ambiente era muy sano, ameno, de aprendizaje continuo.
Los gerentes nos llamaban a junta 1 ó 2 veces por día para animarnos y darnos algunos consejos sobre cómo trabajar en equipo y ayudarnos todos para logar que la empresa funcionara. Al final de cuentas éramos los engranes de todo, teníamos que estar en sintonía para lograr un mejor trabajo unidos.
Nos preguntaban cómo nos sentíamos, nos pedían opiniones, nos preguntaban si teníamos dudas, Etc.
Luego de 20 minutos aproximadamente, terminaba la junta y cada quien a su área para continuar...
Estando ahí, hasta un curso sobre incendios impartido por el H. Cuerpo de Bomberos de Reynosa me tocó escuchar.
Los gerentes se reunían los viernes y charlaban por largo tiempo sobre cómo iban las cosas, sobre cómo mejorar, qué debían cambiar, mover o quitar...
AL PARECER TODO IBA BIEN hasta que al cuarto día de trabajar ahí noté algo que pasaba en mi que me hizo tomar algunas decisiones importantes...
ESO SE LOS VOY A CONTAR EN UN CAPÍTULO más adelante.
Gracias por leerme.
Saludos en la distancia.
SIGUIENTE CAPÍTULO
El trabajo del Restaurante - Debut y Despedida - Gracias Mireya, gracias Don Óscar...
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Sirloin Stockade Reynosa, un lugar para comer mucho, con poco dinero...
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Sirloin Stockade
Recorriendo el DownTown de Nashville, TN.
CAPÍTULO 61
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Todo inicia cuando esta mañana se me ocurre ir una vez más a recorrer el bellísimo centro de la ciudad de Nasville. Aprovechando que tenía descanso en la Grocery Store, me di una ducha, me puse mis trapitos nuevos que compré la vez pasada en mi visita al Opry Mills incluyendo las simpáticas botitas de Caterpillar, tomé mi nueva cámara NIKON D4OX, mi mochila y mi bicicleta y salí como alma que lleva el diablo con el objetivo de pasarme un día maravilloso y escaparme un poco de mi acostumbrada rutina.
Leer el capítulo completo...
Al principio, recorrí algunas millas en mi bicicleta en dirección contraria a donde vivo en la búsqueda de algunos sitios interesantes para empezar a disparar el obturador de mi nuevo juguete, pero al ver que el autobús que iba justamente al centro de la ciudad estaba se aproximaba a donde yo estaba, decidí subir en él, colocar mi bicicleta en la parte delantera e ir directo hacia la extrema aventura.

En cuanto llegué al centro, lo primero que hice fue buscar dónde ir a desayunar, eran aproximadamente las 10:30 de la mañana y las tripas me estaban gruñendo pidiéndome algo de tragar para de paso alimentar, a las cuantas lombrices que en mi estómago seguramente deben de habitar.
Recordé que en una de las ocasiones que había ido a visitar el centro de Nasville, yo había mirado en algún punto un restaurante mexicano. Y así fue. A los pocos minutos de ir avanzando entre las calles, miré un letrero que decía 'El Rey, Mexican Restaurant'. Ni tardo ni perezoso y con las tripas llorando, entré enseguida para disfrutar de un clásico platillo al puro estilo mexicano.
La atención y el servicio fue bastante rápido en comparación con otros sitios similares, miré el menú por unos instantes y terminé pidiendo unos deliciosos camarones a la diabla que de verdad estaban súper picositos. Como usted lo puede ver en la imagen, esta orden estaba acompañada de arróz, frijoles y 6 tortillas de maiz calientitas. No faltaron en la mesa los tradicionales totopos con su salsa roja para botanear mientras llegaba el plato fuerte. De tomar, pedí una coca cola con hielo.

Agradezco al Sr. Ignacio manager de este restaurante por permitirme tomar las imágenes correspondientes para ilustrar esta área del reportaje. Por cierto, cuando llegué y como puede verse en la fotografía, sólo había una mesa más ocupada y cuando salí, estaban todas mesas llenas de gente americana o gringos como otros también les llaman. Cabe señalar que el restaunte, cuenta con tres zonas, dos internas y la terraza. En total, hay aproximadamente 30 mesas para entre 2, 4 y 8 personas.
Luego de haber disfrutado de un excelente desayuno, me dispuse a empezar mi recorrido visual por las diferentes zonas que componen el centro de tan hermosa ciudad. Primero, fui a un nuevo puente desde el cual se pueden apreciar con detalle varios puntos de la ciudad. Desde ahi, tomé varias fotografías desde ángulos completamente distintos para preservar en imágenes memorias de un día inolvidable.
Sobre el puente en el que algún día de mi tácito pasado dormí en una de las bancas que a propósito ahí se encuentran, estaban esta vez dos indigentes un mexicano y un gringo acompañados de un perrito negro y miles de agonizantes ilusiones que en ese momento quiero pensar que los tres estaban compartiendo. Les tomé algunas fotografías, charlé con ellos, puse en las manos de cada uno $10.00 dólares excepto en las del perro y me dispuse a continuar mi camino conociendo y viviendo tan de cerca momentos que sin duda alguna marcarán en mi historia una pausa de análisis y exaustiva reflexión.



Luego y habiendo bajado del puente, traté de subir al famoso edificio de la empresa BellSouth propiedad ahora de AT&T, pero sólo logré tomar algunas imágenes de los alrededores porque me prohibieron la entrada con tan ostentosa cámara profesional en mi poder.



Posteriormente, me dispuse a entrar en diferentes comercios donde se expenden cantidades sorprendentes de souvenirs o recuerditos de la ciudad. Es común ahí mismo encontrar un sinfín de artículos relacionados con la música country. Por algo Nashville es conocida mundialmente como la ciudad de la música country ya que esta ciudad posee una importante industria discográfica. Más antes, era conocida como la Atenas del Sur debido a sus instituciones educativas y a su arquitectura neoclásica... [+]
Entré y salí por la mayoría de los establecimientos que existen en el centro de la ciudad, tomé fotografías como loco aunque está en algunos sitios estrictamente prohibido hacerlo por razones lógicas de seguridad.
Como Fotógrafo sin Fronteras, eso no fue para mi ningún impedimento para que tomara en total más de 500 bellísimas fotografías de una de las ciudades que más admiro en los Estados Unidos de Norteamérica. Y créanme que conozco varias aunque sea por Internet, libros, videos y revistas.
En realidad, Nashville es una ciudad pequeña y es muy común encontrarte en cualquier sitio con personas conocidas. Más aún cuando en mi caso como cajero en una tienda de conveniencia o autoservicio a diario tengo contacto con cientos de personas que viven en la ciudad. Lo digo porque en mi trayecto, pude encontrarme con varias personas que conozco y me conocen y que a la vez disfrutaban también de una visita al centro de la ciudad.
Después de haber entrado a decenas de comercios y habiendo tomado muchas imágenes en el interior de los establecimientos, fui a visitar el famoso 'Hard Rock Café de Nashville'. En ese lugar desde que entré solicité autorización para tomar algunas fotografías. El permiso me fue otorgado y tras observar la infinidad de artículos que decoran el interior del café y que están obviamente relacionados a la música como son discos, portadas de L.P, camisas, trajes completos de conocidos artistas, fotografías, instrumentos musicales y un eterno etcétera, concluí mi visita a ese fantástico lugar sin antes haber tomado algunas imágenes como recuerdo de mi fugaz presencia por tan famoso rincón de la ciudad ubicado a sólo unos cuantos pies del majestuoso Río Cumberland.
Fotos y más fotos.
La cantidad de fotografías que iba tomando por la ciudad iba en constante aumento, ya que como aficionado, cualquier cosa llamaba mi atención. Cualquier cosa era pretexto para disparar el obturador de mi Nikon D40x.
La tarde empezaba a caer y se me hizo propicio iniciar mi recorrido por la infinidad de bares que existen en el centro de la ciudad. Con música country en vivo, estos lugares acaparan la atención de cientos de turistas que desde diversos lugares del país e incluso extranjeros como yo vienen para adentrarse un poco más en la famosa cultura musical de Nashville Tennessee.
Los artistas, suelen tocar y cantar en estos sitios sólo por propinas y es muy común ver a la gente que frecuenta estos sitios depositando billetes de hasta $100.00 dólares en los recipientes que previamente han sido colocados para tal efecto.
Artistas y más artistas...
Entre más cae la tarde y se aproxima la noche, la aglomeración de personas empieza a distinguirse como ríos de vino derramados entre las calles de la ciudad.
Muchos sitios para comer, nieves, dulces, cerveza y música...
La combinación de elementos que se viven en la ciudad, es digna de pasarse horas enteras disfrutando de una por demás balanceada armonía que sólo te deja al final un exquisito sabor de boca y las ganas etéreas de regresar...
Fue en uno de esos bares que mi emoción llegó al límite cuando un artista interpretaba una famosa canción que Alan Jackson hiciera tan popular algunos años atrás. No pude resistirlo y de inmediato solicité a la mesera una deliciosa cerveza corona bien fría acompañada con limón y sal. $5.00 dólares por la cerveza y $5.00 dólares más de propina para el artista.

El servicio en esos lugares, es de lo mejor. Instantáneo y servido por hermosas chicas americanas que en cada orden derrochan sensualidad y entremezclan dosis efímeras de sueños prohibidos, fantasías aligeradas de colores neón y con exóticos olores que combinan y contrastan con un tenue escape hacia la libertad.
Durante mi trayecto, hubo varias cosas que llamaron mi atención. Por ejemplo, al dar la vuelta en una esquina con mi bicicleta, me encuentro con un sujeto de esos que viven su vida en las calles haciendo de todo para sobrevivir. El tipo estaba inflando unos globos para colocarlos sobre su perro argumentando que era su cumpleaños (del perro). Y vaya que estaba llamando la atención de muchos turistas y ganando dinero pues el ingenioso tipo había colocado previamente una cajita con la palabra 'tips' (propinas) y todos hasta yo, tuvimos la gentileza de admirar y valorar su creatividad con algunos dólares.


Aunque reconozco haber tomado más de 500 fotografías durante mi recorrido por la ciudad de Nashville, es una verdadera lástima el no tener la forma de compartirlas con ustedes. Sin embargo, ya iré colocando algunas en este mismo post y otras servirán para ilustrar próximos capítulos del Reportero sin Fronteras.
Esto ha sido todo por hoy y espero que al igual que yo, se hayan adentrado un poco más en la verdadera esencia de lo que significa conocer de cerca retazos de olores, colores y sabores de una mágica ciudad en constante y pleno desarrollo
DIOS LES BENDIGA SIEMPRE...
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Todo inicia cuando esta mañana se me ocurre ir una vez más a recorrer el bellísimo centro de la ciudad de Nasville. Aprovechando que tenía descanso en la Grocery Store, me di una ducha, me puse mis trapitos nuevos que compré la vez pasada en mi visita al Opry Mills incluyendo las simpáticas botitas de Caterpillar, tomé mi nueva cámara NIKON D4OX, mi mochila y mi bicicleta y salí como alma que lleva el diablo con el objetivo de pasarme un día maravilloso y escaparme un poco de mi acostumbrada rutina.Leer el capítulo completo...
Al principio, recorrí algunas millas en mi bicicleta en dirección contraria a donde vivo en la búsqueda de algunos sitios interesantes para empezar a disparar el obturador de mi nuevo juguete, pero al ver que el autobús que iba justamente al centro de la ciudad estaba se aproximaba a donde yo estaba, decidí subir en él, colocar mi bicicleta en la parte delantera e ir directo hacia la extrema aventura.
En cuanto llegué al centro, lo primero que hice fue buscar dónde ir a desayunar, eran aproximadamente las 10:30 de la mañana y las tripas me estaban gruñendo pidiéndome algo de tragar para de paso alimentar, a las cuantas lombrices que en mi estómago seguramente deben de habitar.
Recordé que en una de las ocasiones que había ido a visitar el centro de Nasville, yo había mirado en algún punto un restaurante mexicano. Y así fue. A los pocos minutos de ir avanzando entre las calles, miré un letrero que decía 'El Rey, Mexican Restaurant'. Ni tardo ni perezoso y con las tripas llorando, entré enseguida para disfrutar de un clásico platillo al puro estilo mexicano.
La atención y el servicio fue bastante rápido en comparación con otros sitios similares, miré el menú por unos instantes y terminé pidiendo unos deliciosos camarones a la diabla que de verdad estaban súper picositos. Como usted lo puede ver en la imagen, esta orden estaba acompañada de arróz, frijoles y 6 tortillas de maiz calientitas. No faltaron en la mesa los tradicionales totopos con su salsa roja para botanear mientras llegaba el plato fuerte. De tomar, pedí una coca cola con hielo.
Agradezco al Sr. Ignacio manager de este restaurante por permitirme tomar las imágenes correspondientes para ilustrar esta área del reportaje. Por cierto, cuando llegué y como puede verse en la fotografía, sólo había una mesa más ocupada y cuando salí, estaban todas mesas llenas de gente americana o gringos como otros también les llaman. Cabe señalar que el restaunte, cuenta con tres zonas, dos internas y la terraza. En total, hay aproximadamente 30 mesas para entre 2, 4 y 8 personas.
Luego de haber disfrutado de un excelente desayuno, me dispuse a empezar mi recorrido visual por las diferentes zonas que componen el centro de tan hermosa ciudad. Primero, fui a un nuevo puente desde el cual se pueden apreciar con detalle varios puntos de la ciudad. Desde ahi, tomé varias fotografías desde ángulos completamente distintos para preservar en imágenes memorias de un día inolvidable.
Sobre el puente en el que algún día de mi tácito pasado dormí en una de las bancas que a propósito ahí se encuentran, estaban esta vez dos indigentes un mexicano y un gringo acompañados de un perrito negro y miles de agonizantes ilusiones que en ese momento quiero pensar que los tres estaban compartiendo. Les tomé algunas fotografías, charlé con ellos, puse en las manos de cada uno $10.00 dólares excepto en las del perro y me dispuse a continuar mi camino conociendo y viviendo tan de cerca momentos que sin duda alguna marcarán en mi historia una pausa de análisis y exaustiva reflexión.
Luego y habiendo bajado del puente, traté de subir al famoso edificio de la empresa BellSouth propiedad ahora de AT&T, pero sólo logré tomar algunas imágenes de los alrededores porque me prohibieron la entrada con tan ostentosa cámara profesional en mi poder.
Posteriormente, me dispuse a entrar en diferentes comercios donde se expenden cantidades sorprendentes de souvenirs o recuerditos de la ciudad. Es común ahí mismo encontrar un sinfín de artículos relacionados con la música country. Por algo Nashville es conocida mundialmente como la ciudad de la música country ya que esta ciudad posee una importante industria discográfica. Más antes, era conocida como la Atenas del Sur debido a sus instituciones educativas y a su arquitectura neoclásica... [+]
Entré y salí por la mayoría de los establecimientos que existen en el centro de la ciudad, tomé fotografías como loco aunque está en algunos sitios estrictamente prohibido hacerlo por razones lógicas de seguridad.
Como Fotógrafo sin Fronteras, eso no fue para mi ningún impedimento para que tomara en total más de 500 bellísimas fotografías de una de las ciudades que más admiro en los Estados Unidos de Norteamérica. Y créanme que conozco varias aunque sea por Internet, libros, videos y revistas.
En realidad, Nashville es una ciudad pequeña y es muy común encontrarte en cualquier sitio con personas conocidas. Más aún cuando en mi caso como cajero en una tienda de conveniencia o autoservicio a diario tengo contacto con cientos de personas que viven en la ciudad. Lo digo porque en mi trayecto, pude encontrarme con varias personas que conozco y me conocen y que a la vez disfrutaban también de una visita al centro de la ciudad.
Después de haber entrado a decenas de comercios y habiendo tomado muchas imágenes en el interior de los establecimientos, fui a visitar el famoso 'Hard Rock Café de Nashville'. En ese lugar desde que entré solicité autorización para tomar algunas fotografías. El permiso me fue otorgado y tras observar la infinidad de artículos que decoran el interior del café y que están obviamente relacionados a la música como son discos, portadas de L.P, camisas, trajes completos de conocidos artistas, fotografías, instrumentos musicales y un eterno etcétera, concluí mi visita a ese fantástico lugar sin antes haber tomado algunas imágenes como recuerdo de mi fugaz presencia por tan famoso rincón de la ciudad ubicado a sólo unos cuantos pies del majestuoso Río Cumberland.
Fotos y más fotos.
La cantidad de fotografías que iba tomando por la ciudad iba en constante aumento, ya que como aficionado, cualquier cosa llamaba mi atención. Cualquier cosa era pretexto para disparar el obturador de mi Nikon D40x.
La tarde empezaba a caer y se me hizo propicio iniciar mi recorrido por la infinidad de bares que existen en el centro de la ciudad. Con música country en vivo, estos lugares acaparan la atención de cientos de turistas que desde diversos lugares del país e incluso extranjeros como yo vienen para adentrarse un poco más en la famosa cultura musical de Nashville Tennessee.
Los artistas, suelen tocar y cantar en estos sitios sólo por propinas y es muy común ver a la gente que frecuenta estos sitios depositando billetes de hasta $100.00 dólares en los recipientes que previamente han sido colocados para tal efecto.
Artistas y más artistas...
Entre más cae la tarde y se aproxima la noche, la aglomeración de personas empieza a distinguirse como ríos de vino derramados entre las calles de la ciudad.
Muchos sitios para comer, nieves, dulces, cerveza y música...
La combinación de elementos que se viven en la ciudad, es digna de pasarse horas enteras disfrutando de una por demás balanceada armonía que sólo te deja al final un exquisito sabor de boca y las ganas etéreas de regresar...
Fue en uno de esos bares que mi emoción llegó al límite cuando un artista interpretaba una famosa canción que Alan Jackson hiciera tan popular algunos años atrás. No pude resistirlo y de inmediato solicité a la mesera una deliciosa cerveza corona bien fría acompañada con limón y sal. $5.00 dólares por la cerveza y $5.00 dólares más de propina para el artista.
El servicio en esos lugares, es de lo mejor. Instantáneo y servido por hermosas chicas americanas que en cada orden derrochan sensualidad y entremezclan dosis efímeras de sueños prohibidos, fantasías aligeradas de colores neón y con exóticos olores que combinan y contrastan con un tenue escape hacia la libertad.
Durante mi trayecto, hubo varias cosas que llamaron mi atención. Por ejemplo, al dar la vuelta en una esquina con mi bicicleta, me encuentro con un sujeto de esos que viven su vida en las calles haciendo de todo para sobrevivir. El tipo estaba inflando unos globos para colocarlos sobre su perro argumentando que era su cumpleaños (del perro). Y vaya que estaba llamando la atención de muchos turistas y ganando dinero pues el ingenioso tipo había colocado previamente una cajita con la palabra 'tips' (propinas) y todos hasta yo, tuvimos la gentileza de admirar y valorar su creatividad con algunos dólares.
Aunque reconozco haber tomado más de 500 fotografías durante mi recorrido por la ciudad de Nashville, es una verdadera lástima el no tener la forma de compartirlas con ustedes. Sin embargo, ya iré colocando algunas en este mismo post y otras servirán para ilustrar próximos capítulos del Reportero sin Fronteras.
Esto ha sido todo por hoy y espero que al igual que yo, se hayan adentrado un poco más en la verdadera esencia de lo que significa conocer de cerca retazos de olores, colores y sabores de una mágica ciudad en constante y pleno desarrollo
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